Instalaciones, El Carmen de Aben Humeya

El Carmen de Aben Humeya se encuentra en el corazón del barrio granadino del Albaicín, cuna de la ciudad de Granada y de la cultura morisca.

El Carmen de Aben Humeya

Instalaciones Fundación Carlos Ballesta López
 

En el seno de este riquísimo poso de historia que es el barrio granadino del Albaicín se levanta el imponente Carmen de Aben Humeya. Se trata de una edificación compuesta por dos casas moriscas construidas en el siglo XV, que están adosadas a dos de los torreones de la muralla de la Alcazaba Qadima construida en el siglo XI.

Su nombre “Aben Humeya”, es en recuerdo de un conocido noble musulman descendiente de la dinastía Omeya de Córdoba que fue nombrado 'Rey de los Moriscos' ya que encabezó la rebelión de éstos en 1568 contra la corona de Felipe II.

El conjunto del Carmen formado por dos casas moriscas está dedicado hoy a restaurante y, por tanto, de libre acceso a sus jardines y patios. La entrada nos lleva a un jardín desde el que accedemos a la primera de las casas, adosada a su vez a un torreón zirí, que encierra un aljibe del que se ha dejado un registro con restos de macabrillas árabes encontradas en sus proximidades. Las casas conservan todavía restos de gran importancia de época nazarí como algunos de los alfarjes y un arco con tacas en los laterales coronado por pequeñas ventanas con celosías. El patio morisco tiene pequeña alberca y está porticado exclusivamente en las crujías norte y sur, similar a lo observado en otros conjuntos moriscos.

En las habitaciones lo más destacado es la espléndida armadura de la sala principal del piso superior. A su vez, el jardín se organiza en diversos niveles y se ha ambientado con pequeños detalles modernos de buen gusto y tradición entre los que destaca un mirhab con leyenda que recuerda al ilustre visitante que lo concibió: el príncipe del Yemen.

Instalaciones Fundación Carlos Ballesta López

La segunda vivienda está adosada a otro torreón zirí que se contempla desde la calle Guinea, pero que aquí lo encontramos enrasado con los jardines del carmen conformando un espléndido mirador. Desde él una vez más la Alhambra, siempre presente desde cualquier punto del carmen, pero su mayor interés está, por lo inédito de la visión, en la imagen que nos llega del alminar almohade -hoy campanario- de la iglesia de San Juan de los Reyes. Su graciosa figura y sutil decoración contrasta con los ciclópeos volúmenes del convento de la Presentación.

El Barrio del Albaicín

La ciudad de Granada tiene sus orígenes en el que hoy conocemos como el barrio del Albaicín. Las investigaciones arqueológicas han datado elementos pertenecientes a la Edad de Bronce, alrededor del siglo VIII a.C. Pero realmente los vestigios de más relevancia conocidos y que nos aseguran el establecimiento de una población estable en este lugar son los restos de época ibérica. Las excavaciones realizadas en la zona alta del Albaicín en los alrededores del mirador de San Nicolás proporcionaron el descubrimiento de una fortificación datada en la segunda mitad del siglo VII a. C. que perteneció al asentamiento Iliturir o Ilberir que los romanos latinizaron a Iliberri o Iliberis. Efectivamente, los romanos conquistaron esta población a finales del siglo III a.C. como afirman los vestigios encontrados en esta misma zona.

Será en el siglo XI cuando realmente fue fundada definitivamente la ciudad de Granada. Tras la ruptura del Califato Cordobés se originó en la colina del Albaicín una ciudad musulmana, ubicada en lo que se llamaba la Alcazaba de Granada (Qasabat Garnata) emplazada en lo que hoy son los alrededores del mirador de San Nicolás. Fué Zawi b. Zirí el responsable del nacimiento de esta ciudad creando una nueva medina que sería conocida como la Alcazaba Qadima centro neurálgico de la dinastía zirí y en donde se desarrollo un programa constructivo orientado principalmente a la defensa del lugar y a las construcciones aúlicas.

En el año 1090 se instalan los Almorávides que derrocaron el poder zirí, este nuevo periodo al igual que los demás Reinos de Taifas que se extendían por la península, se caracterizaría especialmente por la debilidad del reino y por las continuas revueltas y luchas internas. A la muerte del rey Tasufin, serán los Almohades quienes conquisten el reino de Granada en 1157, permaneciendo con el control del reino hasta 1212. Este periodo se caracteriza por el rápido crecimiento de la población proveniente de los diversos territorios que iban siendo conquistados por los cristianos, lo que dio lugar a la formación de varios arrabales (barrios extramuros) alrededor de la Alcazaba Qadima (antigua Alcazaba de Granada).

A partir de principios del siglo XIII comenzará la gran decadencia de Al- Andalus derivada de la progresiva conquista cristiana que cercará el reino de Granada bajo el gobierno de la dinastía Nazarí creada por Muhamad I quien proclamó en 1238 Granada como la capital del reino y que permanecerá hasta su conquista por los cristianos en 1492.

En el periodo nazarí el Albaicín dejará de ser el centro del poder ya que Muhamad I decidió trasladarse a la colina de la Sabika comenzando así la construcción de la ciudad palatina de la Alhambra. Sin embargo, el barrio no perdera en esta época presencia en el conjunto de la medina de Granada, los arrabales que habían nacido alrededor de la Alcazaba Qadima seguiran creciendo en población y en concreto el arrabal denominado Albaicín (Rabat Al- Bayyatín).

Tras la conquista del reino de Granada en 1492, el Albaicín se irá convirtiendo poco a poco en un reducto de población morisca (se llaman moriscos a los musulmanes que permanecieron en la península tras la conquista cristiana). Durante el primer siglo de reinado cristiano, durante el arzobispado de don Hernando de Talavera, primer arzobispo de Granada, se produce un proceso de aculturación pacífico de los moriscos, ya que éstos según la firma de las Capitulaciones en 1492 tenían derecho a conservar su legislación y religión.

Sin embargo, la convivencia pacífica entre moriscos y cristianos acabaría hacia finales del siglo XV con el levantamiento del Albaicín el 18 de diciembre de 1499 debido a la implantación de una política radical y prohibitiva por parte del Cardenal Cisneros rompiendo con el tratado pactado en las Capitulaciones.

A partir del siglo XVI se inicia un fuerte proceso de aculturación cristiana que dará lugar entre otras actuaciones a la quema de coránes en plaza Bibarrambla y a la implantación de las primeras parroquias como organismos para el adoctrinamiento y control de la ortodoxia religiosa. El Albaicín en el siglo XVI se convertirá en el último reducto morisco y es en este momento cuando se inician las primeras transformaciones urbanas del barrio:
 

  • Se produce el ensanchamiento de algunos viales y espacios públicos.
  • La implantación de parroquias dará lugar a la aparición de iglesias donde antes había mezquitas.
  • Se asientan en el barrio las primeras órdenes religiosas en su mayor parte de clausura que dará lugar a la creación de nuevas edificaciones o a la adaptación de fábricas existentes para adaptarlas a las funciones conventuales.
  • Se establecen residencias señoriales en lo que se conoce hoy como la carrera del Darro, quedando el resto del barrio desprovistas de ellas.

En 1570 se produjo la expulsión definitiva de los moriscos del reino de Granada, quedando el barrio del Albaicín prácticamente despoblado. En este momento la corona implanta una política repobladora que fracasó contundentemente ya que los colonos se negaban a vivir en la colina. Esta situación y los desastres naturales sufridos acentúo un proceso de ruina urbana que abarcara toda la colina excepto la zona de la margen derecha del Darro que había sido ocupada por las clases nobles cristianas.

El siglo XVII el Albaicín vivirá un estado de abandono y ruina permanente, perviviendo tan solo una mínima población dedicada generalmente a la agricultura y a algunas actividades tradicionales como: repujadores de cuero, caldereros, abarqueros, tintoreros, hiladores de seda…etc.