La oportunidad perdida, la expulsión de un pueblo

Que todos los moriscos deste reino, así hombres como
mugeres, con sus hijos, dentro de tres dias de como
fuere publicado este bando en los lugares donde cada
uno vive y tiene su casa, salgan dél.

Bando de expulsión de los moriscos del Reino de Valencia
22 de Septiembre de 1609

La ciudad de Vinaròs está históricamente estrechamente
vinculada a uno de los pasajes más tristes y deleznables de nuestra
historia: la expulsión de la población morisca. Todos tenemos fijada
en nuestras retinas la magnífica pintura de Pere Oromig y Francisco
Peralta de 1613, en que se representa el inconfundible perfil de
nuestras murallas y de nuestro fortificado campanario durante la
expulsión de varios miles de moriscos por el puerto de nuestra
ciudad. ¿Quién no recuerda el impresionante óleo de Gabriel
Puig Roda? La estancia en Vinaròs del pintor de Tírig, le impulsó a
crear una de sus obras maestras: la expulsión de los moriscos, con
nuestra “Creu del Clot” en el centro de la escena.
 
La expulsión de los moriscos del Reino de Valencia tuvo unas
dramáticas consecuencias para la sociedad. Se calcula que unas
ciento veinticinco mil personas, lo que significa el 36% de la
población, algo más de la tercera parte, hubieron de abandonar
nuestras tierras con lo que se produjo una baja demográfica
considerable y el consiguiente estancamiento de nuestra
economía.
 
La oportunidad perdida. La expulsión de un pueblo que la Fundación
Carlos Ballesta acerca a Vinaròs, con el patrocinio del Ayuntamiento
y de la Fundación Caixa Vinaròs, es una magnífica oportunidad
para la reflexión, no sólo sobre los dramáticos acontecimientos que
ocurrieron en el Estado Español en los primeros años del S. XVII,
sino, también, sobre la sociedad actual y las relaciones humanas de
convivencia en contextos interculturales.
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La oportunidad perdida, la expulsión de un pueblo