Moriscos del reino de granada

Verdadera efigie del Ilmo. Y Venerable Pedro de Castro Vaca y Quiñones

Verdadera efigie del Ilmo. Y Venerable Pedro de Castro Vaca y Quiñones, arzobispo de Granada y Sevilla y fundador de la Insigne Colegial del Sacromonte Illipulitano.
Grabador: Juan Luengo
Granada, 1740

El grabado pertenece a la segunda edición del Gnomon seu gubernandi norma Abbati et canonicis Sacri Montis Illipulitani praescripta. aparecida en Granada hacia 1740. A veces se la confunde con la primera edición de 1647 de la cual reproduce la portada grabada, pero su ejecución se ubica claramente en el siglo XVIII y su paginación es distinta; también contiene un hermoso retrato del autor grabado ( perteneciente al la fundación Carlos Ballesta López) en 1740 por Luengo. Esta edición es particularmente rara y permaneció desconocida por Palau. El autor del grabado, Juan Ruiz Luengo (nacido en 1682) es considerado el grabador granadino más importante de su época; especialista en imágenes religioses, se hizo destacar por la técnica "puntillista" que aplicaba a los rostros de sus grabados, lo cual les daba un modelado singular. "Su modo de tratar el agafuerte es de dibujante más que de grabador: procedía por contornos profundos, rayados rectos y y empastes, obteniendo a veces buenos efectos de claroscuro; pero lo que más le caracteriza es el sombrear las carnes con masas de puntos finísimos, como el esfumado, procedimiento de buen efecto por sí mismo aunque enlaza mal con el resto del trabajo y tenía por inconveniente el no resistir largas tiradas, siendo por esto muy raras las pruebas buenas que se hallan de sus estampas" (Gómez-Moreno).

Don Pedro de Castro de Vaca y Quiñones, hijo del gobernador del Cuzco (Perú), Don Pedro de Castro, fue nombrado Arzobispo de Granada en 1590. Permanecerá en esta sede hasta 1610 es que es nombrado Arzobispo de Sevilla, donde muere en 1623. Había nacido en la villa de Roa (Burgos) de familia noble. Estudió en Salamanca y demostró una gran sabiduría jurídica. Fue Presidente de las dos Chancillerías. Vinculado además a Granada por haber sido visitador de la Capilla Real, del Hospital Real y de la Universidad. De carácter tenaz, fue celoso pastor, defensor del clero, rígido con los abusos y de gran piedad y devoción a la Eucaristía y al misterio de la concepción inmaculada de María. Está enterrado junto a sus padres en la cripta de la Colegiata del Sacro Monte. Se le llamó 'Ambrosio de Granada, segundo Isidoro de Sevilla, segundo Ildefonso de España, espejo de jueces seculares, y ejemplar de eclesiásticos pastores'. (Heredia Barnuevo, N. Místico Ramillete.Granada 1863).

En el año 1595 se hallaron, en el monte Valparaíso (actualmente el Sacromonte), unas reliquias atribuidas a discípulos del Apóstol Santiago, así como unas placas de plomo escritas en árabe, que relataban el martirio de San Cecilio, San Tesifón y San Hisicio, conocidas como los libros plúmbeos, además de un horno y unas cenizas. La repercusión que tuvo este hallazgo fue enorme. El extraordinario fermento que siguió culminó con la elevación de numerosas cruces, sobre unas 1.200 levantadas por los gremios y artesanos, de las cuales hoy quedan sólo cuatro. Muchas de estas cruces fueron donadas a los franciscanos que, en el año 1633, realizaron en el camino que unía la ciudad al Sacromonte, un vía crucis que terminaba en una pequeña capilla dedicada al Santo Sepulcro. El lugar se convirtió en centro de peregrinación.

Los Plomos del Sacromonte o Libros plúmbeos son una de las más famosas falsificaciones históricas. Materialmente consisten en 22 planchas circulares de plomo de unos 10 cm grabadas con dibujos indescifrables y textos en latín y en extraños caracteres árabes, que se dieron en llamar salomónicos. Fueron interpretados como el quinto evangelio que habría sido revelado por la Virgen en árabe para ser divulgado en España.

Supuestamente fueron desenterrados junto con restos humanos en ese arrabal del Sacromonte (entonces llamado Monte Valparaíso) de la ciudad de Granada entre 1595 y 1599. También se les asocian los hallazgos de Torre Turpiana, en el centro de la misma ciudad, producidos con anterioridad, en 1588, cuando se habrían encontrado también huesos dentro de una caja metálica que contenía además un pergamino (también políglota) y una imagen de la Virgen, que hablaban del mártir san Cecilio, un árabe cristiano que habría acompañado a Santiago.

La crítica filológica e histórica parecen determinar que la impostura pudo ser obra de moriscos de alta posición social que intentaban conciliar el cristianismo con el islamismo, en el periodo posterior a la rebelión de las Alpujarras. Ya en esa época, Luis Tribaldos de Toledo los consideró falsificaciones, pero el arzobispo Pedro Vaca de Castro promovió en su época distintas traducciones que aumentaron la confusión hasta que en 1682 fueron declarados falsos y heréticos por el papa Inocencio XI, pero sí se mantuvo la validez de las reliquias que aparecieron junto a los libros;estos fueron llevados a Roma, donde permanecieron hasta el año 2000, en que fueron devueltos a Granada.