Moriscos del reino de granada

Real Orden de Fernando el Católico dirigida a Fernán Duque de Estrada, Gobernador de León y su provincia para el percibo de lanzas con motivo de la Guerra con los moros

Manuscrito sobre papel
Valladolid, 25 de agosto de 1509

Con la capitulación de Granada no termina la guerra entre musulmanes y cristianos, solamente cambia de escenario y frentes, pasando al mar de Alborán, quedando por tanto la costa de Granada en primera línea y su radio de influencia penetrando una profundidad de 20 o 40 kms.

La geopolítica imponía a los reinos de la Península Ibérica la servidumbre de dominar el frente africano; pero entre el corto espacio de un cuarto de siglo, entre la conquista de Granada( 1492) y la llegada al trono de Carlos I (1517), cuatro empresas capaces de consumir la energía de la mayor potencia (América, Italia, Europa y África), se convirtieron en prioritarias. De las cuatro, África era la menos vistosa pero la más necesaria. Tras la ocupación de Melilla en 1497, de Mers el-Kebir en 1505; del Peñón de Velez de la Gomera en 1508; de Orán en 1509; de Mostzganen, Tremecen, Tenes y del Peñón de Argel en 1510, se abandono relativamente la presión sobre las costas africanas, frustrando el control sobre el Mar de Alborán dejando una puerta abierta a los constantes ataques musulmanes.

Ni la guarda de la costa del reino de Granada organizada en 1497 por los Reyes Católicos, ni la conquista de los mencionados puntos estratégicos de la costa africana fueron suficientes para acabar con la presión de los piratas berberiscos. Las costas africanas eran un hervidero de piratas y corsarios, alentados y sostenidos por el creciente poderío turco, por el revanchismo de los granadinos trasterrados, así como por el de los moriscos tránsfugas; ayudados y encubiertos todos por los momfíes.