Joyas bibliográficas

Libro de Horas

Libro de Horas - Fundación Carlos Ballesta López
Libro de Horas - Fundación Carlos Ballesta López
Libro de Horas - Fundación Carlos Ballesta López
Libro de Horas - Fundación Carlos Ballesta López
Libro de Horas - Fundación Carlos Ballesta López
Libro de Horas - Fundación Carlos Ballesta López
Libro de Horas - Fundación Carlos Ballesta López

Miniaturas sobre vitela con detalles en oro.
Cataluña, Primer amitad del S. XV
Encuadernación mudéjar
Medidas 156 x 102 mm

El Libro de Horas fue un libro de oración opcional para laicos desde mediados del siglo XIII a mediados del siglo XVI. Los elementos que componían los Libros de Horas procedían del Breviario, libro litúrgico “oficial” de la Iglesia cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XI y cuyo uso comunitario era obligatorio para el clero. Los elementos principales que el Libro de Horas tomó del Breviario y que son comunes a todos los Libros de Horas fueron el Calendario –con las doce tablas de fiestas y solemnidades correspondientes a los doce meses del año-, el Oficio de la Virgen, los Salmos penitenciales, Letanías, Oficio de Difuntos y Sufragio de los Santos, siguiendo normalmente este orden. Además de estos elementos principales, en casi todos los Libros de Horas, el de la colección de la Fundación Carlos Ballesta no es una excepción, se incorporaban otros secundarios no obligatorios, entre los que sobresalían el Oficio u Horas de la Cruz, el Oficio u Horas del Espíritu Santo, los fragmentos de los cuatro Evangelios, el relato de la Pasión según San Juan, oraciones a la Virgen entre las que destacan “Obsecro te” y “O intemerata”, los Gozos de la Virgen y las Siete Peticiones a Nuestro Señor. Por último, podían darse otros elementos accesorios como los quince Salmos graduales, las Horas en honor de los Santos, oraciones del
día, de la Misa y de los Santos, Salterio de San Gerónimo, etc.

De todos los elementos el más importante es el denominado Horas de la Virgen, que venía a ser un compendio o abreviación del extenso Oficio de la Virgen de los Breviarios, por lo que pasó a ser denominado “Officium parvum”. Aunque sea el Oficio parvo, suele ser el que tiene un desarrollo o extensión mayor, como ocurre en el presente ejemplar, y su importancia estuvo relacionada con el acrecentamiento que a partir del siglo XIII tuvo el culto a la Virgen y toda una serie de rezos procedentes del Breviario. Las oraciones que incluye el Pequeño Oficio de la Virgen están distribuidas a lo largo del día según una división horaria existente ya en el Oficio litúrgico desde el siglo I de nuestra era. Estas horas canónicas seguían la siguiente disposición: I. Maitines (“Ad matutinum”) u Oficio de la noche, hacia las 3 de la mañana. Se correspondiente con el primer canto del gallo. II. Laudes (“Ad laudes”), hacia las 5:50 de la mañana. Se corresponde con la salida del sol. III. Prima (“Ad primam”), a las 6 de la mañana. IV. Tercia (“Ad terciam”), a las 9 de la mañana. V. Sexta (“Ad sextam”), a las 12 del mediodía. VI. Nona (“Ad nonam”), a las 3 de la tarde. VII. Vísperas (“Ad vesperas”), a las 5 de la tarde. Se corresponde con la puesta del sol. Y VIII. Completas (“Ad completorium”), a las 6 de la tarde. A su vez, cada una de las Horas estaban formadas por Himnos, Salmos y Lecturas, tomados principalmente de la Biblia, cuyo inicio lo conformaba el Invitatorio, con un Versículo y un Responsorio común a todas las Horas (que encontramos habitualmente con la abreviatura V. y R.).

El Oficio de la Virgen fue, junto con el Sufragio de los Santos, la secuencia más rica en imágenes, en donde la Virgen María tiene un indudable protagonismo. Las ilustraciones sirvieron de pórtico para dar comienzo a las distintas horas (maitines, laudes, prima, etc.), siguiendo un orden cronológico marcado por los momentos más relevantes de la trayectoria vital de la Virgen. Así, frecuentemente, los maitines se ilustraban con la Anunciación, los laudes con la Visitación, la Prima con el Nacimiento, la Tercia con el Anuncio de los Pastores, la sexta con la Epifanía, la nona con la Presentación en el Templo, las Vísperas con la Huida a Egipto o con la Matanza de los Inocentes, y las Completas con la Coronación de la Virgen, la Asunción o la Muerte de la Virgen.

El Libro de Horas de la Virgen, perteneciente a la Colección de la Fundación Carlos Ballesta, presenta bellas orlas decorativas rodeando todo el texto o parte de él y letras capitales ricamente miniadas, además de las cuatro ilustraciones a página completa.

Las tintas utilizadas, en el libro de Horas de la Fundación Carlos Ballesta, son básicamente para el texto, las de color negro y rojo. La primera se obtenía mezclando una solución de acido tánico, sulfatode hierro y goma arábiga como amalgamante. El acido tánico se obtenía de las excrecencias de los troncos de roble producto de los nidos de avispas, a estas protuberancias se les denominaba “agallas” y contienen una cantidad apreciable de acido tánico y gálico. El sulfato se obtenía a través de tierras ferrosas o bien como reacción del vitriolo (acido sulfúrico), sobre clavos viejos oxidados. La goma arábiga se obtiene de la sabia de la acacia. Por último para conseguir la tinta roja se utilizaba el sulfuro de mercurio o “minio”, albayalde o blanco de huevo para dar el tono preciso y de nuevo goma arábiga como ligante.