Joyas bibliográficas

Historia de los bandos de Cegries y Abencerrages

Historia de los bandos de Cegries y Abencerrages, Caballeros Moros de Granada, y las civiles guerras que hubo en ella, hasta que el Rey D. Fernando el V la ganó.

Ginés Pérez de Hita
Lisboa, imprenta de Antonio Antolinez, 1603
Medidas: 121 x 88 mm

Zegries es el nombre con el que se designaba a uno de los linajes o dinastías nobiliarias del reino nazarí de Granada que tuvo un destacado papel en la evolución política del último reino musulmán en España, tras su irrupción a principios del siglo XV. El término español de la familia procede de la palabra árabe zagr (frontera), el cual se adjetivizó como zagrí, cuyo significado etimológico más preciso era el de 'hombre de frontera', denominación que, por otra parte, se utilizaba en aquella época para aludir a los jefes militares africanos llegados a la Península para participar en las múltiples guerras fronterizas que el reino nazarí sostuvo con la Corona de Castilla.

Ancestrales enemigos del linaje de los Abencerrajes, con los que disputaron el desempeño de los cargos más relevantes del Estado nazarí, los zegríes contribuyeron al progresivo deterioro del reino por su carácter arrogante, valiente, decidido y anárquico, lo que condujo al estallido de una guerra civil soterrada que acabó facilitando la posterior conquista del reino por los Reyes Católicos, el 1 de enero del año 1492. No obstante, la leyenda que, desde su primera aparición bajo el reinado de Muhammad VIII, envolvió al linaje apenas nos ha permitido saber algo más sobre tan poderosa familia, limitándose la principal fuente de conocimiento del mismo a esta obra literaria de Ginés Pérez de Hita, publicada a finales del siglo XVI, Historia de los bandos de los zegríes y los abencerrajes.

Los Zegríes hacen su aparición en la escena política aliados a los Al-Amín (visir de Yusuf III de Granada) y Granada Venegas, en apoyo del sultán Muhammed VIII el Chico, destronado por los Abencerrajes en 1419, que imponen a Muhammad ibn Nasr, nieto de Muhammad V, como Muhammad IX el Zurdo.

En 1427 Muhammed IX el Chico recupera el trono, con apoyo interno de Venegas y Zegríes y externo del rey castellano Juan II y del sultán hafsida Abu ‘Amr Utman de Túnez. En el intento de reconciliar las diferentes facciones, los Abencerrajes no son reprimidos, al tiempo que se reparten mercedes y puestos a sus aliados: los Zegríes confirman el gobierno de Ronda y amplían su influencia a Málaga. Por estas fechas se asientan en el palacio granadino de Bibataubín.

En los sucesivos episodios de reposiciones y deposiciones, los zegríes aparecen en el campo contrario a los Abencerrajes, afianzando así su posición, apareciendo como elementos clave en el acceso al trono del efímero Abu ‘Abd Allah Muhammad X el Cojo en 1445.

Así mismo, en la guerra civil que estalla en 1477 entre pactistas y halcones, respecto a la relación con los castellanos, los Zegríes aparecen en el campo de los halcones, enfrentados a los Abencerrajes.

En la Guerra de Granada (1481 – 1492, los Zegríes aparecen en el bando más intransigente, opuesto a pactos y componendas con Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. En 1482, con apoyo abencerraje, Abu 'Abd Allāh Muhammad XII, llamado por los cristianos Boabdil, expulsa a su padre Abū-l-Hasan 'Ali, conocido como Mulay Hasán, o, por los cristianos, Muley Hacén, que se refugia en primera instancia en la Málaga zegrí antes de pasar a Mondújar con su hermano Abu ‘Abd Allah al-Zagal, futuro Muhammad XIII.
En la siguiente fase de la guerra, los reyes Católico expugnan diversas plazas, entre ellas Ronda el 22 de mayo de 1485, de la que era alcaide Hammet el Zegrí, que se refugia en Málaga, donde encabeza la resistencia, pese a las ofertas de los Reyes Católicos para conseguir su vasallaje.

En Málaga, el asedio empieza el 5 de mayo de 1487, resistiendo las tropas nasiríes (3.000 gomeles de las fuerzas regulares y otros 8.000 hombres armados) hasta el mes agosto, cuando sólo resisten la Alcazaba (bajo el mando de Ali Dordux) y el castillo alcázar de Gibralfaro (bajo mando de Hamet el Zegrí y Alí Derbal). El 18 de agosto, Ali Dordux, después de negociar su estatuto como mudéjar, rinde la Alcazaba, pero Gibralfaro tendrá que esperar dos dias más hasta que sus defensores se rindieron por el hambre y la sed. Todos los malagueños serán vendidos como esclavos, mientras Hamet el Zegrí es encarcelado en una cárcel de Carmona donde pasará el resto de sus días.

Después de la caída de Málaga, los Zegríes, por oposición a Boabdil, se pasan al bando castellano-aragonés, siendo uno de los 32 linajes musulmanes que son reconocidos por los Reyes Católicos en las Capitulaciones de Granada.

En 1500, con motivo de la conversión al cristianismo del sobrino de Hamet el Zegrí, cabeza de linaje, Muhammed al Azaator el Zegrí como Muhammed Fernández el Zegrí. el destacado papel de los Zegríes es reconocido por la Corona de Castilla, como muestra tanto el nuevo apellido adoptado en honor de Fernando El Católico,que el bautizante fuera el cardenal Cisneros como en la eximente de eliminar el apelativo familiar (en la onomástica árabe clásica, la estructura nombre + apellido + sobrenombre, es éste el de mayor valor identificativo y social). Su hijo, fue bautizado como Gonzalo Fernández el Zegrí, bajo el padrinazgo de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, y fue uno de los Caballeros Veinticuatro del recién constituido cabildo de Granada.

Uno de los hijos Luis Fernández el Zegrí, alcanzó a ser nombrado Caballero de Orden de Santiago, mientras otro, Francisco Fernández el Zegrí participó, entre otras, en las expediciones de Vélez de la Gomera en 1525, en la de Túnez en 1555; fue caballero veinticuatro de Granada durante 42 años, desde 1536 hasta su muerte en 1578.

Con ocasión de la Rebelión Morisca de las Alpujarras (24 de diciembre de 1568 – 14 de mayo de 1571, el linaje de los Zegríes muestra su aculturación destacada, manteniendo escasos vínculos con la comunidad morisca y la identificación con los intereses de la Corona sin ambages, sin caer en las ambigüedades de otros linajes (Abenamir o Fez) o en la rebelión de otros (Abén Humeya).

Así, cuando acaba la rebelión, Francisco Fernández el Zegrí está prácticamente arruinado, ya que su papel como Veinticuatro y sus acciones en la represión habían conducido a la quema de sus propiedades rurales. Su papel en la rebelión, supuso que estuvieran exentos de dispersión o expulsión en 1570 y de expulsión en 1610.

Por su parte, los Abencerrajes es el nombre castellanizado con el que se conoce a un linaje nobiliario de origen norteafricano del reino de Granada gobernado por los Nazaríes: los Banu Sarray (ár. بنو السراج) (literalmente, 'hijos del talabartero').

Los Abencerrajes fueron muy importantes en la vida política de Granada musulmana, en el siglo XV, participando en las diversas revueltas socio-políticas que tuvieron lugar en ese periodo clave y contribuyendo a desencadenar, como ya hemos señalado, la guerra civil que debilitó al reino nazarí y condujo al fin del dominio musulmán con la Guerra de Granada.

Su mayor poder lo alcanzaron con el sultán Muhammad IX, del que Yusuf ibn Sarray fue visir. Pero desde el acceso de Muhammad X al poder (1445), su protagonismo comenzó a desvanecerse. Apoyaron a diversos sultanes, como Abu Nasr Sa´d, pero también sufrieron persecuciones. Sublevados en Málaga en 1469, en tiempos del sultán Abu-l-Hasan 'Alí (Muley-Hacén), los Abencerrajes fueron duramente reprimidos, lo que empujó a muchos de ellos a huir desde 1473 a tierras de Castilla.

Según cuenta la leyenda, Muley Hacen y su hermano el Zagal ordenaron el asesinato de los principales miembros del clan, treinta y seis caballeros de la tribu de Aben Hud, bien fuera por un lance amoroso (uno de los Abencerrajes fue sorprendido escalando los muros hacia la ventana de su amada imposible, miembro de la familia real), bien, más prosaicamente, para evitar así las intrigas políticas y fortalecer la corona. Llamó a todos sus rivales a un salón contiguo al Patio de los Leones de la Alhambra y allí los mandó asesinar; desde ese momento ese salón recibe el nombre de los Abencerrajes, y se decía que el agua de los surtidores corrió tintada en sangre, cuyas manchas no se han podido borrar.

La rivalidad entre los abencerrajes y los zegríes es precisamente el argumento utilizado para ambientar esta obra, una de las primeras novelas históricas o historias noveladas, la de Ginés Pérez de Hita, que tuvo una segunda parte dedicada a la rebelión y expulsión de los moriscos. Está en el origen del denominado romance morisco, revitalización del Romancero viejo durante el siglo XVII.

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