Pieza destacada

Bargueño granadino S.XIX

Bargueño granadino S.XIX
Bargueño granadino S.XIX
Cajones del bargueño granadino S.XIX
Detalles del bargueño granadino S.XIX
Frontal abierto del bargueño granadino S.XIX
Frontal del bargueño granadino S.XIX
Bargueño granadino, hacia 1850.
Madera de limoncillo, ébano y nogal, con piezas embutidas de marfil. Con su mesa original. Medidas: 54 x 93 x 38 cm (bargueño); 78,5 x 81 x 37 cm (mesa).

Conjunto de bargueño y mesa de mediados del siglo XIX, decorados con taracea granadina que combina distintas maderas y marfil. El bargueño sigue modelos del renacimiento español, con una estructura prismática con tapa frontal abatible y una muestra organizada en tres calles, con gavetas de distintas formas y tamaños. A diferencia de los bargueños del siglo XVI, este ejemplo presenta una rica decoración en el exterior, organizada en bandas y formando estrellas de inspiración islámica. Esta decoración ocupa el frente y también los laterales.

La cerradura, con falleba, presenta un escudo recortado y calado adornado con florones y columnillas. No obstante, la decoración más rica y compleja la hallamos en la muestra, donde la taracea granadina compone distintos motivos geométricos y florales sintetizados.

La mesa, con dos abrazaderas en la parte superior, aparece enteramente cubierta por taracea granadina, principalmente formando bandas de motivos geométricos, a juego con los del bargueño. El origen de la denominada taracea granadina se remonta a la ebanistería andalusí. Se trata de un minucioso trabajo de marquetería geométrica, consistente en embutir pequeñas placas de metal y hueso (u otros materiales ya en el siglo XIX), formando motivos geométricos, que gozó de un gran desarrollo durante la segunda mitad del siglo XIX dentro del contexto de los historicismos. El hecho de que se conserven ejemplos de ebanistería andalusí en Granada y Toledo durante el siglo XIX es la causa de que fueran estos dos centros los que mejores reproducciones produjeron.

La llamada taracea granadina es una decoración enteramente aplicada, una taracea en bloque de motivos geométricos de raíz islámica. Estas incrustaciones combinan principalmente hueso y maderas diversas, dado que estos fueron los materiales principales para los muebles hispanomusulmanes. La taracea en bloque tiene su origen en la España islámica, y su técnica consiste en realizar un bloque combinando varias maderas formando un diseño determinado, para luego ir cortando secciones que se embuten en el mueble. Se obtienen así placas o tiras de mosaico, como las que aquí vemos. La denominación “taracea granadina” implica no sólo la técnica en bloque sino, ante todo, el estilo islámico, caracterizado por los motivos menudos y un cierto “horror vacui”, como observamos en este mueble.