El artesonado perdido de Coyanza (León) reaparecerá en el Museo del Prado

Ha sido tan grande el expolio patrimonial —ejecutado bajo diferentes vías—, tanta la diáspora de obras de arte leonesas que hoy están ilocalizadas o fuera de las fronteras provinciales y hasta nacionales, que la esporádica aparición de alguno de sus mejores o más antiguos exponentes pone siempre en guardia a investigadores, historiadores y especialistas para dar la posible bienvenida al ‘hijo pródigo’.

Desamortizaciones, ventas en momentos de guerra o penuria económica, clérigos oportunistas, comerciantes sin escrúpulos y robos puros y duros están detrás de unos silencios que, a veces, logran romperse. Es el caso del valioso artesonado procedente la ya desaparecida iglesia de Santa Marina del municipio leonés de Valencia de Don Juan, datado en 1350 y cuyo rastro se perdió a mediados del pasado siglo.

Ahora se ha sabido que partes del mismo han venido formando parte de la prestigiosa colección privada Várez Fisa, y que se encuentran entre las doce piezas medievales que serán donadas por este conocido coleccionista al Museo del Prado, según informó el diario Abc el pasado 22 de enero, medio según el cual será la primera vez que el museo dedique una de sus salas a un donante.

Desde la propia pinacoteca se ha precisado que la presentación oficial de esta donación tendrá lugar el martes que viene, pero no confirmaron el detalle, añadido por el rotativo nacional, de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acudirá personalmente al acto.

Las piezas del artesonado leonés que ahora entrarán en el patrimonio nacional «no son obras desconocidas, sino extraviadas, y por cierto catalogadas en el excelente libro de Ángela Franco Arte leonés fuera de León», comentó el archivero y político Alejandro Valderas, quien ha seguido la pista de estas y muchas otras obras del arte provincial.

Así, recuerda que Franco detalla en esa obra publicada por Edilesa en 2010 que entre 1918 y 1926 la iglesia de Santa Marina de Valencia de Don Juan se derrumbó y algunas de sus obras fueron remitidas a la parroquial de San Pedro. «Otras se vendieron en el mercado, como las tablas pintadas de su artesonado que primeramente fueron ofrecidas en un alto precio al Museo de León, lo cual, junto a la errónea consideración de su ‘escaso valor’, hizo que la Comisión de Monumentos autorizase su venta, por 5.000 pesetas de la época, a una colección particular, en la que seguían en el año 1950, cuando dos de las vigas pintadas fueron fotografiadas para la monumental obra Ars Hispaniae de Gudiol y Cook», concluía el también historiador nacido en La Bañeza.